En un lugar lejos de la realidad de Sara.
No recuerdo mucho de mi madre; tan solo tenía tres años cuando murió, pero hay cosas que quizá no se olvidan. Recuerdo cómo olía, la dulzura con la que me daba los besos de buenas noches y las tardes en las que esperábamos a que llegase mi padre del trabajo mientras leíamos un cuento. Hay cosas como el hecho de crecer sin una madre que te cambian. Supongo que no habría sido la misma persona si me hubiese criado en una familia completa. También recuerdo lo mal que lo pasó mi padre durante los cinco siguientes años después de su muerte. No salía de casa, no quería ir al trabajo, no quería que la gente le preguntase cosas como "¿qué tal te encuentras Mario?" o "¿quieres que te ayudemos con las niñas? Quizá no tienes la fortaleza suficiente para criar a dos niñas." ¿Cómo iba a tener la fortaleza? ¿Cómo iba a encontrarse? La muerte de mamá le había hecho perder el rumbo. Mi padre se levantaba infeliz cada mañana, las navidades eran insoportables y los cumpleaños eran peor aún. Mi madre ya no estaba y era como si mi padre se hubiese ido con ella. A lo largo de los años fue volviendo a su ser, su cara seguía teniendo esa infelicidad pero iba volviendo a ser la persona que era antes del accidente. Cuando fui haciéndome mayor me fui ocupando de mi hermana, era como si yo fuese la madre de esta familia y no me importaba interpretar el papel de mamá. Helena, como papá, también lo pasó mal. Recuerdo cuando era pequeña y se metía bajo la cama, yo la preguntaba qué hacía y ella me respondía: "¿Por qué yo no tengo mamá como los demás niños? ¿Es porque me he portado mal?". Helena lo había pasado peor que yo, ella tenía un año cuando mamá tuvo el accidente, seguramente ni se acuerde de ella. La infancia de Helena fue horrible: con 9 años, los profesores llamaban a papá para decirle que Helena rompía las cosas de los otros niños y que no sabía relacionarse con sus compañeros; cuando entró en el instituto, no tenía amigos y estaba como en otro mundo. Entonces conoció a Clara, todo cambió. Ella la hacía sentirse viva y en cierto aspecto la cambió. Salían juntas los fines de semana, hacían juntas los deberes y estudiaban los exámenes. Helena había comenzado a cambiar, ahora se interesaba por los chismorreos y hablaba con algunos compañeros. En pocos meses mejoró notablemente. Hasta el último mes que había observado que Clara y Helena ya no hablaban tanto, hacía mucho que no veía pasarse a Clara por casa para hacer los deberes con Helena. Y este distanciamiento la preocupaba. Debería hablar con Clara de ello para saber cuál es el motivo del distanciamiento y acarar las cosas.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Cerca de Madrid en casa de Clara Alcaráz.
Hacía mucho que no hablaba con Helena. ¿Por qué estaría juntándose con esas chicas? La conoce desde hace tres años. Recuerda el día que se conocieron.
Hacía una semana que había empezado las clases del primer curso del instituto y no conocía a nadie. Hacía poco se había mudado y su madre y su padre la había inscrito en un instituto casi antes de haberse instalado. Ambos querían que perdiese el mínimo de días posibles, así pues, el mismo día de la mudanza llevaron la matrícula a la secretaría del centro en el que su hija pasaría los siguientes seis años hasta graduarse. Cuando llegó a la clase estaba muy nerviosa, en cuanto cruzase el cerco de la puerta sería el centro de atención durante el resto del día y precisamente a ella no le gustaba destacar demasiado, prefería pasar desapercibida y que la gente ni se inmutase de su llegada pero no fue exactamente eso lo que pasó. Cuando entró en el aula, el profesor le dio la bienvenida y la presentó al resto de sus compañeros.
- Puede sentarse junto a la señorita Helena - dijo mientras señalaba al fondo de la clase.
Durante los siguientes treinta minutos de clase no paró de fijarse en ella. Su compañera de pupitre era un poco rara, vestía de una forma un poco peculiar y parecía que en cualquier momento iba a pegarla un puñetazo en la cara. La clase terminó y su compañera no había cruzado palabra alguna con ella. Había guardado rápidamente sus cosas y se había ido sin darle tiempo a decirla nada.
Continuará...
Continuará...
No hay comentarios:
Publicar un comentario