Capítulo 2 (II)
En un Starbucks en el centro comercial Diagonal Mar.
No me apetecía nada irme a casa, estaba muy a gusto en compañía de Álvaro.
- Álvaro lo siento mucho pero debo irme a casa.
- No pasa nada Sara. ¿Quieres que te acompañe?
- Te lo agradecería porque no sé muy bien cómo llegar desde el lugar en el que estamos. Estoy realmente perdida.
Salimos del establecimiento y comenzamos a caminar bajo el sol de finales de Junio. Mientras caminábamos intentaba fijarme en todos los detalles posibles, quería recordar el camino para poder volver al centro comercial alguna otra tarde. No había podido dar una vuelta por las tiendas y curiosear sobre las nuevas prendas que tuvieran en algún Zara o Blanco. Estaba tan concentrada en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que Álvaro estaba hablándome.
- ¿Estás escuchándome, Sara?
- Perdóname, estaba absorta en mis pensamientos. ¿Qué estabas diciéndome?
- Te estaba preguntando que qué tienes pensado estudiar después de Bachillerato.
- Pues no lo he pensado todavía.
Habíamos llegado a casa.
- Ya hemos llegado. Gracias por acompañarme. Hasta luego Álvaro.- Iba a entrar en casa cuando me cogió del brazo.
- ¿No te despides de mí?
Me acerqué a él y le di dos besos.
- Adiós Sara.- Me susurró al oído.
- Adiós.
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En uno de los dormitorios de la casa de la familia Salgado.
Ya había salido de la ducha y le había sentado genial. Ahora lo que realmente deseaba era conectarse al messenger para ver si estaba conectado. Helena coge el portátil y se coloca encima de la cama.
- ¡Venga hombre! ¡Enciéndete ya! - El portátil que tengo está viejísimo, tarda un montón en iniciarse. Está apunto de encenderse. Por fin suena la musiquita de inicio de Windows. Abre el messenger y busca rápidamente con la mirada el contacto que busca. Vaya mala suerte tiene, nunca se conecta cuando ella está conectada. Podría enviarle un mensaje pero seguro que parece una pesada.
La última vez que se vieron no se acuerda de nada de lo que pasó, estuvo bebiendo mucho y al día siguiente, cuando llegó a las tantas de la mañana a casa, se acostó en la cama y no se despertó hasta la hora de comer. Lo único que recuerda es la puerta de la discoteca en la que entró donde se encontró con ese chico tan atractivo con el que estuvo toda la noche bailando. No se acordaba ni de su nombre. Cuando se despertó, vio en su mano escrito a bolígrafo el nombre del chico y su cuenta de messenger: "Raúl -> r@úl7794".
Durante el último mes habían empeorado las notas de Helena y esto se debía a las malas influencias de las que ella se había hecho muy amiga últimamente. Eran dos chicas repetidoras que iban ahora a su clase, las cuales fumaban, hacían pellas y salían de fiesta todos los fines de semana llegando a casa a deshora y borrachas perdidas. Desde que las conoció había cogido algunas malas costumbres de estas como beber y salir demasiado para lo que habitualmente hacía o fumar algún que otro cigarrillo en los recreos del instituto. Su amiga Clara y ella se habían distanciado debido a esta nueva amistad.